Mi cactus murciano
Ayer unas vecinas, Consuelo y su hija, me regalaron un cactus precioso, redondito, con un montón de pinchos. Me encantan los cactus. El otro día salió el tema de las plantas en una conversación y yo comenté que me gustaban mucho, es más, tengo dos en Gijón al cuidado de mis padres. Pues ayer a la hora de comer sonó el timbre y cuando abrí allí estaban ellas con el cactus más coqueto que nadie se pueda imaginar. Y un rato después vino Antonio, su marido, a traerme dos botes de tomate en conserva que ellos mismos habían hecho para que lo probara.
¿NO SON MARAVILLOSOS?

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