De Asturias a Murcia y de Murcia a Pontevedra. Así es mi vida, siempre de un lado a otro, persiguiendo mis sueños. Este es el diario de mi vida. Que lo disfrutes.
Parece que mi inspiración decidió tomarse unos días de vacaciones, por suerte ya volvió.
Poco a poco me voy adaptando a los cambios. Me apunté a un curso de caracterización teatral. Es muy divertido y los compañeros y el profesor son muy simpáticos. Aparte de lo que pueda aprender y divertirme, me viene bien tener una rutina, salir de casa y hablar con alguien que no sea mi marido o el gato.
Carbón es el que mejor se adaptó a la nueva situación. Ya tiene sus sitios favoritos para mirar por la ventana, para dormir la siesta, para jugar con sus juguetes. Se le ve contento.
Como prometí volver de visita por Abarán y me gusta cumplir mis promesas lo antes posible me "escapé" unos días en tren hasta allí. Cogí el tren hotel en Porriño un lunes y me fui hasta Madrid. Luego allí cogí otro tren hasta Murcia. Este tren pasa por Cieza pero no para allí así que vi pasar la estación ante mis ojos y seguí de largo pero, como no hay mal que por bien no venga, en la estación de Murcia me estaban esperando Miguel, Maritere, Rosario y Carmen. Me recibieron con un montón de besos y abrazos y nos fuimos al centro comercial Thader a comer, dar una vuelta y hacer unas compras. Yo estaba cansada pero feliz. Había cogido el tren en Porriño a las 22:50 y había llegado a Murcia a las 2 del mediodia, no pegué ojo en todo el viaje y aún así tenía ganas de mantenerme despierta y disfrutar de todo y lo conseguí hasta después de cenar. (Lo que hace la adrenalina!).
Pasé unos días estupendos en casa de Miguel, Maritere y Rosario. El viernes cogí el tren en Cieza hasta Madrid (esta vez no tuve que ir hasta Murcia a cogerlo). La despedida fue dolorosa pero con la promesa de volver de nuevo y de que ellos vendrían a conocer mi nueva casa. Tren hasta Madrid y allí otro tren hasta Porriño. En la estación me esperaba Jorge. Me acompañó a casa y se fue a trabajar. Me pasé casi todo el día durmiendo, cansada pero feliz.
Unos días después de mi viaje a Abarán nos fuimos tres días hasta Gijón. La mitad del camino conduje yo (siiiiiiiiiii!). En Gijón paramos poco en casa: fui al dentista, al banco, al fotógrafo y nos trajeron los nuevos muebles que sustituirían a los que venían defectuosos. Digo sustituirían porque, por tercera vez, venían mal. Después de dos años dándole vueltas al tema y sin que acaben por solucionarlo, me arrepiento de no haberlos comprado en Ikea y haberlos montado yo misma, así si salen mal será culpa mia y podré arreglarlo.
A la vuelta decidimos pasar un día en mi pueblo, que está en Lugo, para visitar a mi abuela. Yo llevé el coche todo el camino hasta allí (siiiiiiiiiiiii!) y desde allí salimos para Porriño y ¿quién llevó el coche? YOOOOOOOOOOOOOOOO.
Conmigo se hace realidad ese anuncio que dice: "¿Te gusta conducir?".
Ya volvió la rutina. Los días pasan con suavidad. Los saboreo con calma.
Mi vida ha vuelto cambiar. Del Sur al Norte. Hasta hace mes y medio vivía en Abarán, un precioso pueblo de Murcia, ahora me trasladé a vivir a O Porriño, en Pontevedra. De momento me parece un buen sitio para vivir. Aún estoy un poquito conmocionada por el cambio pero, al menos, fui a caer en un buen sitio. Para los que no conozcan Galicia les explicaré que O Porriño queda muy cerca de Vigo. Tiene, por lo que veo a diario, una población joven y todo está muy limpio y bien cuidado. La gente es muy amable aunque es preferible no mentarles el tema del Ave porque puedes llevarte una mala contestación, no tanto aquí en como en Redondela (el pueblo vecino).
Se me hace extraño no tener cerca a Mari Tere, a Rosario y a Consuelo, no ver todos los días a Antonio, Miguel, Maria Jesús, Lorenzo, Josefa, Juan, Carmen y Carmelo, Aurora, Carmen, .... Gracias a Dios el teléfono funciona de maravilla y el correo también funciona bastante bien, están lejos pero nos mantenemos al día de lo que pasa en nuestras vidas.
Ahora que vuelvo a tener internet en casa me sumerjo de nuevo en este océano inmenso que es internet. Mi vida ha cambiado pero hay ciertas cosas que se vinieron conmigo desde Murcia. Una de ellas es este blog. En su día lo inicié como un diario de mis experiencias en mi nueva vida. Ahora que vuelvo a empezar de cero seguiré con el relato aunque esto se puede considerar el comienzo de la segunda parte.
Lo siento, lo siento, llevo mucho tiempo descuidando mi blog, demasiadas cosas en la cabeza y entre manos me impidieron actualizar.
He sido una gata mala. Llevo un mes escondiendo un secreto a casi todo el mundo, solo los que me rodean lo sabían:
¡Me saqué el carnet de conducir!
Llevo tiempo apuntada a la autoescuela pero la falta de tiempo y de ganas hicieron que no fuese a las clases. Cuando vi que ya nos íbamos de aquí, que perdería la matrícula y que me apetece coger el coche a mi decidí ponerme las pilas. ¡Y vaya que si me las puse!. En la autoescuela me propusieron que hiciese el teórico y las prácticas a la vez para ganar tiempo y en un mes y medio me aprobé el examen teórico y el práctico a la primera. Para todos los que se quieran sacar el carnet de conducir en Abarán os recomiendo la autoescuela M&G y de profesor de prácticas a Antonio. Te presiona bastante y te dice todos tus errores lo cual puede agobiarte un poco pero también te ries muchísimo con él. Si os pasais por ahí os recibirá Marivi con una sonrisa muy agradable y que te lo explica todo fenomenal. Marivi me dio muchos ánimos durante mi aventura, incluso me llevó a Murcia capital a que me hiciese el reconocimiento médico el día en que entregaba los expedientes en la Jefatura de Tráfico para que me pudiese examinar esa semana y me diese tiempo a todo. No me pagan por hacerles publicidad, es simplemente que estoy muy agradecida por el trato que me dieron y por facilitarme tanto las cosas. Lo mío según Sagrario, la dueña, fue un carnet expres.
Más cosas, mas cosas.
Me despido por una temporada del mundo internetero. Hoy me cortan internet dentro de unas horas. Esta semana es la última que paso en Abarán viviendo. La obra se termina y nos trasladamos en breves a Vigo. Tengo ya la casa desmantelada y la ropa en bolsas y maletas. Durante una temporada, hasta que me asiente en algún lugar estaré sin conexión a internet y sin mucho tiempo para escribir entradas.
El viernes hicimos una cena de fin de curso de la autoescuela en el chiringuito del parque y el sábado nos juntamos algunos de la calle en el bar de la estación de autobuses para una cena de despedida. Nos reunimos allí: Antonio y Consuelo, Salar, Loli y Martita, Miguel, Maritere y Rosario, Carmen, Jorge y yo. Cenamos, nos reimos y de postre, a tomar un helado. Con el calor se me hincharon los pies así que tuve que andar sin zapatos.
Esta noche pasada estuve charlando con Carmelo y Carmen y con Juan y Josefa. Me estuvieron preguntando cosas sobre el traslado. No tengo ganas de irme ni ellos de que me vaya pero así es la vida.
Hoy empaquetaré los últimos objetos en papel de burbujas. Hasta que nos vayamos viviremos con lo mínimo.
Pasa el tiempo igual que las olas lamen los granos de arena de una playa, con suavidad, lentamente, de forma acompasada y relajante. Disfruto estos días como dentro de una burbuja aún sabiendo que la burbuja es efímera y que le queda poco para reventar. Cada vez que cierro una maleta o que embalo algún objeto se resquebraja un poquito.
Los vecinos que menos me conocen me preguntan a diario que cuántos días me quedan para irme y que si volveré por aquí, aunque sea de visita, los más cercanos eluden el tema como si se tratese de una muerte.
No se lo que me deparará mi nueva vida pero tengo claro que no olvidaré nunca este lugar ni a esta gente y, si Dios quiere, volveré a menudo de visita porque no quiero perderles la pista. También se queMiguel, Maritere,Rosario y Carmenvendrán a visitarme en minuevo hogar aunque les queda un poco lejos, excusa perfecta para unas vacaciones.
Un nuevo cambio, empezar de cero de nuevo en la otra punta de España. Me empiezo a sentir como una pelota de tenis, de lado a lado de la cancha.
Desde que empezó el verano no soy capaz de ponerme delante del ordenador, el calor que desprenden las baterías del portátil me quita las ganas de escribir alguna entrada. Hoy me levanté temprano así que, aprovechando el fresquito que aún entra por la ventana, voy a ponerme patas a la obra.
Terminó el curso y ya cobré mi último sueldo. Ahora tengo más tiempo libre y procuro ocuparlo si el calor lo permite.
Hace unos días nos juntamos un grupo de amigos para cenar en casa de uno de ellos. Nosotros llevamos unos filetes de ternera, chorizos criollos y rojos, pinchos morunos y un par de botellas de sidra. Entre todos hicimos una cena estupenda y nos divertimos juntos.
También visité Caravaca de la Cruz. Queda a unos kilómetros de aquí. Comimos en un bar y a las cuatro nos fuimos al santuario. El lugar es muy bonito y lo tienen muy cuidado. Aproveché la visita para comprarme un rosario y regalarle otro a una de las amigas que hice aquí en la calle para que me recuerde cuando me vaya.
Mi marido tuvo dos días libres (jueves y viernes) así que nos pegamos una escapadita a Asturias. Este viaje fue muy especial por dos motivos:
Se vinieron con nosotros una pareja de amigos, Miguel y Maritere, que en su día no pudieron ir de luna de miel por enfermedad y que el sueño de ella era conocer Asturias.
Disfrutamos de cuatro días estupendos paseando por Gijón, subiendo a los lagos de Covadonga, visitando a la Santina,subiendo a la torre de la Universidad Laboral, disfrutando de la gastronomía, etc. Volvimos a Abarán cansados pero, como dice Maritere "con el verde en la retina".
El segundo motivo es que aprovechamos para trasladar a Gijón la ropa de invierno puesto que no la vamos a necesitar ya. La obra que nos trajo aquí se está terminando y hay que empezar a empaquetar las cosas.
Fue duro llegar y es duro marcharse, sobre todo por volver a empezar de cero en otro lugar y dejar atrás tan buenos amigos pero esta es la vida que escogimos. Lo único que no voy a echar de menos son los 41ºC que vi ayer en un termómetro en el centro de Murcia. De golpe me hirvió la sangre y se me derritieron la mitad de las neuronas. Encima, cuando comenté con sorpresa y agobio lo de la temperatura alguien soltó una carcajada y me dijo: "Pero si esto no es nada, espera a que lleguemos a Agosto". Ahí fue cuando la otra mitad de mis neuronas se derritió.
Todo lo que empieza se acaba alguna vez, es ley de vida. En mi caso terminé de trabajar el 28 de Mayo. El lunes y ayer me pasé la tarde como si me faltase algo, estaba en casa y me sentía extraña. Cuando te acostumbras a una rutina es dificil desacerte de ella y más aún si esa rutina es agradable. Echo de menos dar clase y echo de menos a mis alumnos. Algunos se dieron de baja durante el curso por diversos motivos pero los que quedaron tenían muchas ganas de aprender y eso es lo más gratificante para una profesora. Un beso desde aquí para todos.
Pues nada, que llega el calor y me desespero así que en medio de uno de esos momentos de agobio me encontraba acompañando a una amiga en la peluquería y no me lo pensé dos veces. Lo mejor contra el calor, pelo corto.
Aún no me creo lo que pasó en el festival este año. Yo no contaba con que ganásemos pero quedar penúltimos .... eso ni se me pasó por la cabeza. Cada año se ve más claro que es un concurso que se mueve por alianzas políticas y que poco tiene que ver con la música. La canción ganadora está bien pero las había mejores. Lo siento por Soraya y su equipo, que pusieron el corazón en el escenario y toda la carne en el asador y al final acabaron quemados. Espero que se den cuenta de que lo hicieron bien y que su "fracaso" tiene poco que ver con su trabajo. Esto me recuerda a cuando un equipo de fútbol juega muy bien en un partido pero lo pierde por decisiones arbitrales, está perdido pero es injusto porque el equipo es bueno.
Veremos a ver lo que enviamos el año que viene. Solo deseo que no sea la típica flamenquita, estoy harta del "tipical espanis" que intentan vender en Europa y que poco tiene que ver con la realidad ¿o es que una fabada asturiana o un cocido madrileño no son también "tipical espanis"? Pues eso.
Un año más me sentaré delante del televisor para ver el festival de Eurovisión. La canción que nos representa este año es buena: tiene un ritmo pegadizo, una coreografía bonita, un vestuario sexy, una chica guapa pero no deja de ser más de lo mismo. Otros paises explotan la misma fórmula así que lo tenemos crudo para ganar. Si además le sumamos el amiguismo existente entre los nuevos países incorporados a la Unión Europea y que ni siquiera estamos entre los favoritos nuestras posibilidades se reducen muchísimo.
¿Por qué lo voy a ver entonces?
Porque me gusta la música, el espectáculo, porque nunca se sabe, por pasar un buen rato criticando con los amigos, ....
Dentro de unas horas sabremos el resultado. Hasta entonces no perdamos las esperanzas.
El día 1 de Mayo una nube muy negra pasó por encima del barrio. La nube descargó parte de su carga aquí y ocasionó destrozos en los campos, en las casas de algunos vecinos y arrastró barro y piedras hasta formar un río que inundó la calle. Cuando todo acabó saqué estas fotos:
Como el título de esta entrada deja entrever, estoy vaga. Las vacaciones me han dejado en un estado semicatatónico en lo que a mi blog se refiere pero ya empiezo a despertar. Estas vacaciones fueron larguíiiiiiiiiiisimas: primero la luna de miel, una semanita de trabajo y luego la Semana Santa. Y la semana siguiente solo trabajé el jueves. No me puedo quejar aunque, debido a mi vagancia, ahora tengo un montón de cosas que contar y no se por donde empezar. Empezaré por el principio, suele ser lo mejor:
La luna de miel fue estupenda. Volví cansada y con unos kilos menos pero con un montón de bellas imágenes aún en la retina y cientos de fotos y un diario de viaje que no me permitirán olvidarla en mucho, mucho tiempo. No se me olvidará la belleza de Budapest, la de Viena ni la de Praga. Me vuelvo con ganas de volver a visitarlas pero por libre, con tiempo, con el callejero en la mano y una tarjeta de transporte público para olvidarme del coche.
Vista de Pest desde Buda
Ayuntamiento de Viena
Reloj astronómico en Praga
Mi marido y yo
Semana Santa. La pasé en Gijón, mi Gijón del alma. Pertenezco a la Ilustre Hermandad de la Santa Vera Cruz así que no veo la Semana Santa, la vivo. Este año, como casi todos, la lluvia nos dio una tregua y pudimos salir todos los días. Al vivir tan lejos solo pude portear un día pero como no contaba con portear ninguno fue una gran alegría. Me encantó poder estar ahí un año más con todos mis compañeros, ayudando para que todo saliese bien. Al no cargar pude ir más relajada, verlo todo con detalle y tuve tiempo para reflexionar y rezar.
La Piedad
Grupo de porteadores de la Ilustre Hermandad de la Santa Vera Cruz
La vuelta a casa, lenta. Tuvimos que parar varias veces por Carbón pero así aprovechamos para estirar las piernas.
Vuelta al trabajo y vuelta a la normalidad. Parrillada el fin de semana con carne de Asturias, un grupo de amigos y buen humor.
Estoy vaga pero tengo una sonrisa de oreja a oreja. ¿Ahora entendeis por qué?
Ya se acabó, ya se terminó. El día 29 aterrizamos en Barajas y terminó nuestra luna de miel. Ahora empieza la luna de caramelo, jajajajaja. Nos lo pasamos pipa durante el viaje. Caminamos, montamos en metro, visitamos un montón de lugares, nos reimos de todo y de todos (sobre todo de mi asunto con aquella italiana ) y sobre todo, lo mejor, conocimos a gente estupenda: Antonio y Victoria, Baltasar y Ana, Alejandro y Maite (el grupo de los renegados).
Algunas de mis alumnas se han contagiado de la fiebre creadora de su profe y se han hecho un blog. Esta entrada se la dedico a ellas para animarlas a que plasmen en él un pedacito de su simpatía. Ánimo y paciencia.
Estos días el mundo está revuelto. El viento nos pone de mal humor, provoca accidentes, discursiones, llanto por lo perdido. Aquí han volado un par de tejados, incluso las instalaciones de la perrera se han visto perjudicadas.
Parece que a los temporales les gustó nuestra península. A mi me fastidió porque no pude pegarme una escapadita de fin de semana a mi tierra. Otra vez será.
Para los que tienen que trabajar en estos días, mucha precaución.
Para los que el viento haya dañado sus casas y coches, pensad que son objetos materiales, que se pueden reponer y que, si nadie resultó herido, todo tiene arreglo.
Para los que pueden estar dentro de sus casas, disfrutad de un buen libro o una buena película oyendo silbar al viento, puede ser agradable.
- Me volví a cortar el pelo, aunque de otra manera. Sigo buscando mi look.
- Tuve una lesión en la rodilla derecha. Me escayolaron y me quedé de baja. Tenía miedo a una rotura de menisco pero al final, por suerte, solo fue un esguince.
- Isabel y su familia volvieron a vivir en la casa de al lado.
Ya pasó San Valentín. Este año fue especial para mí porque es el primero que paso estando casada.
En mi entorno vi todo tipo de reacciones ante la fecha: los que la esperaban con picardía, los que se volvían locos pensando qué regalar, los que pensaban que no les regalarían nada y los que consideran esta fecha como un invento comercial para sacar tajada después de las rebajas de Enero.
En tiempos de crisis, imaginación. No es necesario comprar regalos caros. Las flores son una gran idea, también los bombones, pero hay un regalo que hoy en día los supera a todos en valor y además es baratísimo ¿cuál es?: La demostración de los sentimientos. A mí no me sirve de nada que me regalen una joya si detrás no hay sentimientos. Prefiero un simple papel en el que la persona que quiero me plasme sus sentimientos porque se que salieron de su corazón y no es cualquier regalo comprado a última hora y en la tienda que encontraron de camino a casa. A los hombres les cuesta mucho expresar lo que sienten, no suelen pasar de un "te quiero" dicho en la intimidad, por eso me emociona encontrarme una nota manuscrita expresando su amor hacia mi. Ojo, que también las joyas son bienvenidas pero el sentirte querida, el darte cuenta de que hizo el esfuerzo por ti y solo por ti, eso es MARAVILLOSO.
Mi blog necesitaba un poco de música así que, de vez en cuando, dejaré que algún vídeo se cuele entre tanto texto para alegrarlo y que la gente conozca un poco mis variados gustos musicales.
Me encanta esta canción. Habla de un hombre al que acusan injustamente de un robo y lo encarcelan porque no puede presentar una coartada. No puede hacerlo porque pasó la noche con la mujer de su mejor amigo y no quiere destrozarle el corazón. Se pasa diez años en la cárcel soñando que por las noches traspasa las rejas y vuelve a sus brazos y desea que cuando salga puedan reunirse para estar juntos. Es una extraña idea de la amistad y el amor.
Se volvió a poner de moda con la versión de Nightwish. Tarja la borda con su voz pero prefiero la versión de Gary Moore. Un poco de cultura musical no le viene mal a nadie.
¿Qué se puede hacer si intentas salir del aparcamiento de un centro comercial y hay un atasco enorme?
Hay dos soluciones:
1ª Aguantarte con más o menos paciencia, avanzar poquito a poquito, gastar combustible y sudar la gota gorda.
2ª Aparcar en cuanto se pueda y disfrutar de lo que ofrece el centro comercial.
Hoy me vi metida en medio de un atasco en el centro comercial Nueva Condomina junto a mi marido y dos amigas. Como la solución número 1 no nos convencía, aparcamos en cuanto pudimos y nos tomamos un deliciosoperrito caliente con un deliciosísimogofre.
Ummmmmmm.
Me encantan los atascos, pero esos en concreto ¿eh?
Me volví loca y me dio por cortarme el pelo para aliviar un poco mi aspecto de niña y dejar de aparentar diez años menos. Me dejé aconsejar y me cambié el look. Ahora parezco un poquito más mayor pero sigo sin aparentar la edad que tengo, eso es bueno hasta cierto punto. De vez en cuando viene bien un arrebato de locura.
El 1 de Junio del 2008 abrí un Metroflog llamado gatapeluda, convencida por un amigo que se pasó tiempo y tiempo insistiendo hasta que le hice caso. Un tiempo después y contenta con el resultado, decidí abrir también un blog con el mismo nombre. Después de darle muchas vueltas en cuanto a diseño y contenidos se me ocurrió enfocarlo a modo de diario en el que poder desahogarme y poner por escrito lo que se me pasaba por la cabeza. También fue una forma de ordenar el presente para conservar mejor los recuerdos, buenos y malos. No esperaba que nadie lo leyese aparte de mis amigos pero un día recibí una visita de un desconocido, otro día otra persona se animó a dejar un comentario. Hoy día tengo una lista de blogs de gente que nunca he visto en mi vida pero que me gusta como escriben y que me tienen enganchada a su día a día.
Con el tiempo se me ocurrió poner un contador de visitas y hoy, al mirar el ordenador, descubrí que ya pasé de las 1000. Me siento como en mi cumpleaños o en Reyes o en ese día de puente en el que te sientes feliz por no tener que ir a trabajar y lo puedes pasar en buena compañía. Estoy muuuuuuuuuuuuuy contenta. Lo que más me gusta es esta costumbre adquirida de pasar de madrugada a hacer una visita a los que actualizaron para poder seguir sus historias y dejarles algún comentario y el recibir visitas y comentarios, es como visitar al vecino y que te devuelva la visita. Me encanta.
Gracias a todos los que se dejan caer por aquí a menudo, de vez en cuando, una vez cada mucho tiempo o a los que entran por primera vez. Estais en vuestra casa. Besinos para todos.
Este es el invierno más frío que se recuerda en Abarán en muchos años. En Abarán y, por lo que veo en las noticias, en el resto de España. Yo soy muy friolera, o lo era porque, curiosamente, ahora disfruto de un día frío, mi nuevo gorro de lana me ayuda mucho.
Estos días me ha dado por echar la vista atrás y recapacitar sobre lo que ha significado en mi vida el venir a vivir aquí. Mi vida ha cambiado mucho, creo que para mejor. Mi cabeza está mejor amueblada y tengo muy claro lo que quiero y necesito y lo que sobra en mi vida. En este tiempo aprendí a apañarmelas sola, sin familia ni amigos cerca. Primero sobreviví entre sonrisas y lágrimas, luego empecé a adaptarme y a conocer a la gente de mi entorno. Ahora tengo amigos, buenos amigos. Ya no estoy sola ni me siento sola. Me siento bien. Tengo a mi marido, a mi gato, mis amigos, mi trabajo, me muevo a mis anchas porque ya conozco mi entorno. Al hacer balance he descubierto que lo que para mi empezó siendo una pesadilla se ha convertido en una estupenda experiencia y que cuando me vaya me llevaré grandes recuerdos y dejaré un montón de amigos. También he disfrutado de los paseos con Maritere, de los buenos ratos en casa de Antonio y Consuelo, de las charlas de verano con Mercedes, Maria Jesús y Carmen, etc.
El balance arroja un saldo positivo. No me arrepiento de haber venido.
La respuesta es muy sencilla: la gripe y la cuesta de Enero. Ojo, digo casi todos porque siempre hay alguien que se libra de la gripe y para los compradores habituales de la Milla de Oro de Madrid no existe la cuesta de Enero ni la crisis ni nada parecido, aunque puede que ni todo el dinero del mundo les libre de la gripe. En fin, que estos días me he sentido más común que nunca. He pasado la gripe con su fiebre, su malestar, su tos y su todo. Completita, nada de medias tintas. También estoy en plena cuesta, y vaya cuesta. Por lo que se oye en las noticias este año la cuesta de Enero se terminará dentro de unos ....... 24 meses más o menos. Hay que tomárselo con humor, aunque suba la hipoteca. A pesar de la crisis, la gripe, la hipoteca y demás males espero que este año podamos disfrutar todos de la compañía de la gente que nos quiere y aprecia porque no sirve de nada un montón de dinero si no tienes unos amigos con los que tomarte una pizza o reirte de tus penas y sacarles el lado bueno. Disfruten del frío, que pronto llega el verano.
Me fui pero ya he vuelto. El día 6 volví a Murcia después de pasar las fiestas con familia y amigos. En la memoria tengo frescos los recuerdos, las anécdotas (Carbón pisó la nieve por primera vez) y las locuras (escondida detrás de una cortina con una amiga haciendo una imitación de la película "El sexto sentido"). Cuando crucé el Huerna pensé: "Hasta el año que viene no vuelvo a ver la nieve". Y va y nieva en Murcia.
La vuelta a casa fue fácil porque apenas había tráfico en la carretera y porque sabíamos que había gente esperándonos que nos aprecia pero se hizo duro volver a despedirse de los que dejas en la tierrina.
El día 7 me puse mala por la gripe, al menos tengo algo en común con muchos más españoles. Ahora ya me encuentro mejor y puedo disfrutar de mis regalos de Reyes. Curiosamente este año no pedí nada pero creo que fue el año que más cosas me trajeron y además son cosas que me hacían falta o que no me atrevía a comprar, como un gorro de lana con un pompón en la punta (me encannnnnnnnta). Mi marido dice que hace falta poco para hacerme feliz y quizás ahí esté el secreto, no desear tanto sino disfrutar de lo que tienes y encontrarle el valor a todo. Para mi valió mucho más el pijama de mi madre, el bolso para el trabajo de mi suegra o el gorro de lana (me encannnnnnnnnnta) que todos los diamantes del mundo porque son regalos hechos con cariño y muy útiles para mi.
Por cierto, si mi suegra lee esto: Que sepas que el bolso es perfecto para el trabajo, ahora lo llevo todo mucho más ordenado y además es muy elegante.
Ya casi tengo hechas las tres maletas: la de mi marido, la del gato y la mía. Se acerca la hora de volver a la tierrina a ver a la familia y los amigos que dejamos allí. Tiempo de despedidas "Nos vemos el año que viene" "Que paseis felices fiestas". Es un momento agridulce: dulce es ver a mi abuela que hace meses que no la veo, agrio porque duele despedirse de los amigos de aquí. Es mi sino, tener siempre el corazón dividido.
Disfrutaré estas fiestas con alegría porque no hace falta que me toque la lotería para que me toque el premio gordo ya que me casé con un hombre maravilloso, tengo un gato estupendo y unos amigos y familiares que me aprecian. Me siento querida y valorada y ese es el mejor premio que le puede dar a uno la vida, aunque siga con la hipoteca a cuestas.
Se acercan las fiestas y con ellas la posibilidad de volver a ver a la familia, a los amigos que dejamos en la tierra. Los que estamos lejos de casa vemos estas fechas con un brillo dorado que solo nosotros podemos percibir: la emoción del reencuentro. Desde que estoy aquí he comprobado que las cosas no se aprecian en todo su valor hasta que te ves forzado a alejarte de ellas. Esta Navidad la saborearé como nunca lo había hecho antes.
Hay pocos pero aún quedan. Gente de mente cerrada, que ven mal todo lo que viene de fuera, gente maleducada, grosera. Lo que más me sorprende es que algunos tienen carreras universitarias. En el caso que hoy os cuento, la persona de mente cerrada es una ginecóloga, joven y con su puesto de trabajo en la Seguridad Social compaginado con su consulta en una clínica privada. Dicha señorita es capaz de soltar lindezas como que lo mejor para una mujer de mi edad es que me preñen. Suena fuerte pero así es su forma de expresarse. Cada uno tiene derecho a expresarse a su manera pero creo que nadie tiene derecho a insultar. Lo de que me preñen fue un poco soez pero no llegó al insulto. Lo que si llegó a insultarme fue cuando me preguntó que cuándo volvía a mi país. Me quedé un poco alucinada y le aclaré que soy asturiana y que hasta ayer, al menos, Asturias estaba dentro de España y que, por tanto, soy española. Se rió de mi aclaración y volvió a repertime la pregunta. Eso sí que fue un insulto. Aquí en Murcia queda muy poca gente así, por suerte, pero la poca que queda es capaz de hacerte sentir como una mierda. Esos pocos dan mala fama al resto.
El final de la historia:
Durante un segundo dudé entre pegarle una ostia bien dada para que se le aclarasen las ideas o demostrar que yo sí que tengo educación. Tranquilos, hice lo segundo. Me despedí educadamente deseándole felices fiestas y me fui. Esto fue el martes. Hoy fui a la clínica y le pedí al administrativo que me diese mi expediente y que borrase mis datos de su archivo. Las cosas se hacen bien y no se puede combatir la mala educación con peor educación o con golpes. Solo espero que este tipo de gente tienda a desaparecer para que no le amarguen la vida a nadie más ni por una milésima de segundo.
Me sigo sorprendiendo a mí misma, no esperaba semejante reacción por mi parte. El domingo, aprovechando que abrían los centros comerciales y que mi marido no trabajaba ese día, me acerqué hasta el centro comercial Thader, en Murcia, para hacer una compra grande y no tener que cargarme de peso el resto del mes. Fue un día tranquilo, incluso alegre. En el coche estuvimos hablando de que ya nos habíamos adaptado a Abarán, de que estábamos agusto con la casa, el pueblo, y encantados con la cantidad de buenos amigo que hemos hecho. Comentábamos que ya no tenemos tanta morriña y que las emociones ya no están a flor de piel como cuando nos trasladamos aquí. Falso. No todo, estamos felices con nuestros amigos, con Carbón, la maravillosa casita que tenemos, pero las emociones siguen ahí y un cartel, un simple cartel se encargó de demostrarme mi error. Pues eso, que estábamos haciendo la compra y, de repente, veo un cartel en medio de un pasillo del hipermercado que dice: "Productos de Asturias". Me quedé paralizada con la boca abierta. La gente me miraba y mi marido me preguntaba que qué pasaba pero no era capaz de articular palabra, solo levanté el brazo y señalé. Nos acercamos a la estantería y, efectivamente, eran productos asturianos, algunos fabricados en Gijón. Me cayeron las lágrimas de la emoción al ver las cebollas rellenas, las fabes con almejas, el chumichurri, la salsa de cabrales y demás productos que me encantan y que hasta ahora no había apreciado tantísimo. Supongo que para la gente que en ese momento pasó a mi lado le tuvo que parecer ridículo ver a una persona con lágrimas en los ojos nombrando marcas y productos. No me importó. Compramos unas cuantas cosas que nos sabrán mil veces mejor que si las comiésemos en Asturias. Es lo que tiene el salir de tu tierra, que aprecias más los productos típicos.
En resumen, la tierra se lleva dentro, en el fondo del alma, te guste o no. Basta tener que abandonarla para darte cuenta de lo que tira. Una muñeira o una fabada saben y suenan diferente cuando estás fuera. Saben a gloria.