Es una técnica habitual en mí. Comparto con alguien lo que me hace daño para poder enterrarlo en el fondo del baúl de mi memoria y que no me siga doliendo. Casi siempre funciona de forma inmediata aunque algunas veces tarda mucho tiempo en cicatrizar la herida.
Hoy expongo aquí una de las miserias que me han hecho daño en los últimos meses buscando un necesario alivio y como advertencia para que nadie pase por lo que pasé yo.
Hace unos meses que estoy viviendo en O Porrño. Me gusta mucho este lugar, tiene algo mágico además de ser un sitio precioso y bien cuidado. Echo de menos Gijón y Abarán, allí quedaron dos pedazos de mi corazón al cuidado de personas que me quieren.
Como todos los años y como mujer precavida que soy, me fui a una clínica bastante conocida en Vigo, la clínica Pintado, a hacerme una revisión ginecológica.
El doctor que me atendió me dijo al hacerme la ecografía que debido a la infección que había tenido hace dos años mis trompas de Falopio estaban dañadas y que me sería casi imposible tener hijos de forma natural. En concreto me comentó que una de las trompas la tenía inflamada y llena de líquido.
Se me hundío el mundo.
Me recomendó que me hiciese una prueba y que cuando tuviese la confirmación de que las trompas estaban mal, me harían una laparoscopia y comenzaría con un tratamiento de fertilidad.
Me pasé tres horas dando vueltas por Vigo para calmarme.
Lo pasé mal, realmente mal. No era capaz de dejar de llorar.
Mi madre me recomendó que pidiese una segunda opinión, no perdía nada por intentarlo. Le hice caso.
Acudí al doctor Urrutia en Gijón. Le conté lo que me habían dicho. Me exploró, me hizo una ecografía y me dijo que él no veía nada de todo eso. Casi me desmayo de la alegría.
El problema es que ahora tenía dos opiniones totalmente opuestas. La única manera de saber la verdad era realizándome una prueba llamada HISTEROSALPINGOGRAFÍA. Solo el nombre ya asusta pero a estas alturas ya no me importaba nada que no fuera saber la verdad.
Esta prueba consiste en introducir un contraste de yodo en las trompas de Falopio. Las trompas funcionan como un túnel que comunica los ovarios con el útero. Por ese túnel es por el que debe de bajar el óvulo. Si el túnel está en buenas condiciones, el óvulo baja sin problemas hasta el útero y puede llegar a ser fecundado. Si por el contrario hay alguna obstrucción en el túnel, el ovario no pasa o llega dañado. Cuando una trompa se inflama se suele llenar de un líquido que daña al óvulo o le impide el paso y no hay marcha atrás, cuando se inflama no se vuelve a encoger.
Al introducir el contraste de yodo te hacen varias radiografías para ver hasta donde llega. Si llega hasta arriba es que las trompas son permeables y entonces todo está bien. Si no avanza es cuando las cosas están mal.
Me hice la prueba en una clínica privada y según salí por la puerta abrimos el sobre
para ver los resultados: mis trompas están perfectamente.
Empecé a pegar saltos y a llorar de la alegría.
Ahora tengo una duda: me mintieron en Vigo o se equivocaron?. Me duele pensar que esto le haya podido pasar a más gente.
Por si las moscas ahora no me conformo con una sola opinión.